
Y de repente el cielo se lleno de libélulas, que chuparon cada molécula de agua del ambiente y lo dejaron seco

quiero reconocer mi esencia. La creía firme y sin tambaleo, pero me equivoque. Hoy está revuelta, mezclada de nuevos sentimientos, anonadada de colores inexistentes, viciada de pensamientos pasados que no consiguen consolidar conclusión alguna. Busca el desliz oportuno para consolidarse como algo mayor a su forma anterior...